De Fuding a Guangdong — El experimento del ladrillo blanco de Chen Hui Yi
En la primavera de 2024, Chen Hui Yi visitó una pequeña cooperativa en las laderas de la montaña Taimu. Las hojas más gruesas — el grado gong mei — se vendían normalmente a un precio modesto, pero ella vio su potencial. En lugar de ofrecerlas como té suelto, decidió prensar el material en ladrillos. La idea se tomó prestada del pu‑erh, pero adaptada al té blanco: un vapor ligero y una presión precisa para preservar la estructura de la hoja mientras se permite una fermentación lenta y suave.
De vuelta en su almacén en Guangdong, los ladrillos se apilaron en una habitación seca y bien ventilada. La humedad subtropical y las fluctuaciones de temperatura del delta del río Perla, con el tiempo, conducirían el té hacia un carácter más cálido y suave. Cada pocos meses, Chen Hui Yi rompía una muestra y la probaba. Al final del segundo año, el ladrillo había perdido su frescura herbácea y adquirido tonos suaves de miel y heno seco — solo el comienzo de una larga curva de envejecimiento.
Este ladrillo de 200 g es el resultado de ese experimento. Aún es joven, pero ya muestra el licor ámbar profundo y la dulzura calmada que hacen que los tés blancos añejados sean tan apreciados. Con un almacenamiento adecuado, continuará evolucionando durante otros cinco o incluso diez años.